Se reduce el consumo, pero ¿contaminamos menos?

A partir de este sábado 1 de septiembre, se aplicará una de las últimas fases de la directiva Ecodesign 2009/125/CE de la Unión Europea, por la que dejarán de fabricarse todas las bombibas incandescentes tradicionales. Aunque resultan una buena medida para ahorrar energía, reducir el impacto ambiental no está del todo claro, las bombillas de bajo consumo contienen una pequeña cantidad de mercurio que hace que deban ser tratadas con cierta precaución.

Algunos expertos consultados por el periódico ELMUNDO, afirman que pese a las teorías que denuncian los riesgos para la salud de estas bombillas por integrar mercurio en su composición,  no hay razones para la alarma: “El mercurio en sí mismo no es tóxico. El problema es el metil mercurio, el mercurio al combinarse. La posibilidad de que suponga un riesgo para la salud es remota, ya que estas bombillas contienen como máximo 6 mg. de mercurio”

Las emisiones de metil mercurio tampoco se eliminan de la atmósfera, según denuncia la ONG Ecologistas en Acción. Para evitar este daño, es preciso depositarlas en el contenedor adecuada a la hora de deshacernos de estas lámparas. Para aclarar dudas se puede recurrir a Ambilamp, sistema integrado de gestión de las lámparas gastadas en nuestro país. En su página web www.ambilamp.es podemos informarnos de los puntos cercanos donde encontrar contenedores para depositar las bombillas de bajo consumo o los fluorescentes una vez gastados.

Como medida para reducir consumo no podemos negar su impaco. Esperemos que las legislación sea los suficientemente estricta al controlar el contenido de mercurio permitido en su fabricación y que las acciones previstas para el reciclaje permitan reducir el impacto ambiental.

Fuente: elmundo.es

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