Investigadores de la Universitat Politècnica de València desarrollan un nuevo dispositivo, denominado EYE 21, que ayuda a las personas invidentes a moverse con autonomía.
Un equipo de ingenieros del Centro de Investigación en Tecnologías Gráficas (CITG) de la Universitat Politècnica de València, coordinado por Guillermo Peris Fajarnés, ha desarrollado un nuevo dispositivo que ayuda a las personas invidentes a moverse con autonomía. Denominado EYE 21, el sistema ha sido galardonado con el Premio Vodafone a la Innovación en Telecomunicaciones.
EYE 21 es una herramienta electrónica que permite a las personas ciegas moverse por cualquier entorno con autonomía. La persona invidente, gracias a unas gafas de sol, equipadas con dos microcámaras y unos auriculares, es capaz de percibir una imagen acústica del espacio hacia el que apunta con su mirada. El desarrollo de esta herramienta es una continuación del proyecto europeo Casblip.
En su primera versión, el sistema hace un reconocimiento de formas y las sustituye por unos sonidos que se posicionan sobre la superficie de estas formas reconocidas. Las dos microcámaras analizan el espacio, crean un modelo tridimensional y hacen que suenen unos puntos de sonido que provienen de la superficie que se está analizando. De esta forma la persona invidente oye el espacio, y su cerebro reconstruye la forma a partir de los sonidos espacializados.
La capacidad para representar el espacio con sonidos sin alterar otras actividades del cerebro es la base del funcionamiento del sistema. La combinación del uso de tecnología de reconocimiento de objetos, junto con la representación sonora del espacio, permite a la persona ciega recrear esos sonidos y percibirlos con su forma original.
Con este sistema el usuario dispondrá de un nuevo sentido de la percepción del espacio en 3D, diferente del de la vista, del que todavía no se conocen sus limitaciones, pero sí muchas de sus posibilidades. Por el momento existen cuatro prototipos y se pretende poner 10 en funcionamiento las próximas semanas.
Este avance, fruto de años de trabajo y diversos proyectos de investigación, supone una ayuda más para facilitar a las personas invidentes su integración y la mejora de su calidad de vida. El premio, concedido por la Fundación Vodafone, está dotado con 20.000 euros.